OSCARS 2019

 

LOS PREMIOS

Finalmente la Academia no dio el paso adelante que muchos esperaban (premiar a una película Netflix y hablada en castellano) y optó por una solución más tibia y más tradicional como es darle el premio gordo a Green Book, que también se llevó el guion original y actor secundario (Mahershala Ali). La revolución aún deberá esperar. Los galardones han estado muy repartidos y Roma tuvo que conformarse con los de dirección, película extranjera y fotografía. La otra ganadora de la noche fue Bohemian Rhapsody, la que más estatuillas obtuvo, con cuatro (actor-Rami Malek-, montaje y los dos de sonido).

La otra sorpresa de la noche fue la mejor actriz que Olivia Colman le arrebató, una vez más a Glenn Close, en su séptima nominación fallida, y salvó los muebles de La favorita (la película) en el último momento. La actriz secundaria fue Regina King (El blues de Beale Street) y el black power tuvo su espacio para Black Panther con tres Oscar (vestuario, diseño de producción y banda sonora). El resto de candidatas fuertes se fueron con un premio de consolación: guion adaptado (Infiltrado en el KKKlan), maquillaje y peluquería (El vicio del poder) y Ha nacido una estrella (canción). Spiderman, un nuevo universo venció en película animada, los efectos visuales fueron para First man y el mejor corto, Bao, que se proyectaba junto a Los increíbles 2. Y no, Sorogoyen no se llevó el corto de ficción. En general, bastante previsible.

LA GALA

Fue una de las más aburridas de los últimos años, una sucesión de premios casi sin tregua salvo por los números musicales, bastante previsibles. Tres cómicas (Amy Poehler, Tina Fey y Maya Rudolph) hicieron una pequeña introducción en la que imitaron frases de las nominadas. Se inició la ceremonia con Adam Lambert y los Queen haciendo un medley de We will rock you y We are the champions que te hacía sentir que estabas en un concierto de rock. Jennifer Hudson (Dreamgirls), Bette Midler y una pareja country interpretaron tres de las nominadas, pero los momentazos fueron la espectacular actuación de Lady Gaga y Bradley Cooper y el director de orquesta Gustavo Duhamel dirigiendo a la Orquesta de Los Angeles en el in memoriam.

Había una voluntad clara por ser políticamente correcto y reivindicar lo esperado. No los conté pero creo que este año hubo más presentadores afroamericanos que de otras razas. Ya no hay Oscars So White. En esta edición hubo muchas mujeres ganadoras en categorías neutras y el Me Too quedó atrás. Hubo otras proclamas a favor de los inmigrantes, contra el muro de México y la principal obsesión de los organizadores era limitar los discursos para que no pasara mucho de las 3 horas. Optaron por lo tradicional: corte de luz y micros y para casa.

Lo mejor fueron los decorados, sobre en las canciones, pero ningún montaje para recordar ni número musical fuera de lo previsible, ni maestro de ceremonias ingenioso ni diálogos divertidos de los presentadores. Sosa, muy sosa. Eso sí, hubo un monótono montaje de las pelis del año para que nos acordemos de que existieron, una promo muy descarada del nuevo museo del cine que están construyendo y unas innecesarias bromas sobre los cortos, con los presentadores diciendo, ¡Hala, que nos ha dado los premios gordos!

Javier Bardem fue el alma de la fiesta, iba a pasárselo bien ya desde que fue entrevistado por la tele, bailó como el que más con los temas de Queen e hizo su presentación en castellano aludiendo a que no se pueden poner muros a la creatividad. También empezó en esta lengua Diego Luna para cambiar al inglés y presentó junto al chef José Andrés.

En los discursos de agradecimiento destacaron Spike Lee (No encendáis aún el puto reloj), que se refirió a las próximas elecciones en EEUU y pidió a sus compatriotas que reflexionaran para hacer lo correcto (parafraseando su película Do the rigth thing). El premio a la canción Shallow era de los más previsibles, pero Lady Gaga se mostró muy emocionada y parecía que se iba a desmayar. Rami Malek agradeció entrar a formar parte de alguna manera del legado de Queen y recordó que él también es un emigrante (egipcio), Olivia Colman no se lo esperaba y no sabía casi qué decir ni cómo pedir perdón a Glenn Close y Cuarón se acordó del trabajo de las empleadas de hogar.

LA ALFOMBRA ROJA

El tono más utilizado fue el lila o el rosa con looks imposibles como el de Spike Lee. Americana y gafas lilas, camisa azul, las palabras AMOR y ODIO en sus puños (homenaje al Robert Mitchum de La noche del cazador) y gorra también lila. No sabías si se trataba de un cartero o de un empleado ferroviario que estaba a punto de bajar la bandera para que arrancara el tren.

El cantante Adam Lambert muy extravagante con una camelia en el pecho, la oreja superenjoyada y mangas largas. ¿Se le habrá encogido la chaqueta al lavarla?

Richard E. Grant iba también con chaqueta lila, solapa gris y pajarita negra y parece el maitre de un restaurante de postín.

 

Sam Rockwell rapado parecía salido de un capítulo de Breaking Bad.

91st Annual Academy Awards - Arrivals

 

Jason Momoa también llevaba americana lila y melena despeinada. Parecía que Aquaman había salido del agua para la ceremonia.

 

 

 

 

Entre ellas destacaron Maya Rudolph, sin duda, el peor vestido de la noche, lila también con flores, muy antiguo ¿se lo habría prestado su abuela? y pendientes extremados. Decir que era feo se queda corto.

Dieron el cante las dos “favoritas”: Rachel Weisz parecía que llevara una diadema de niña con una chaqueta de plástico y una falda roja con rosas. Parecía que acaba de salir de la escuela. Su compañera Emma Stone lució un extraño vestido de pedrería que algunos compararon con un gofre, pero lo cierto es que sus hombreras eran aún más sorprendentes, como salidas de Star Trek.

Lady Gaga, de negro con una especie de miriñaque que le servía para descansar las manos, pero sobre todo con un diamante de 128 quilates que había lucido Audrey Hepburn.

Ladygaga

Glenn Close se vistió de dorado para recoger el Oscar pero no le sirvió de nada, mientras que Jennifer Lopez dejó atrás sus habituales escotes para ganar el premio brilli brilli con una especie de mosaico que sería la envidia de Gaudí.

Charlize Theron, de azul claro, teñida de morena y con la espalda al aire. Está guapa y destaca positivamente con lo que se ponga año tras año. Otra que no falla es Helen Mirren, de rosa y con un collar de diamantes, sigue siendo la reina. También lucía muy bien la ganadora Regina King, de blanco superelegante parecía Viola Davis. La mexicana Yalitza Aparicio (Roma) demostró que la sencillez también puede quedar bien con un vestido humilde pero resultón en azul verdoso con estrellitas. ¡Viva la normalidad!

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Un comentario en “OSCARS 2019

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